Hoy
me dieron ganas de escribir de ti, puede que preguntes ¿a qué se debe el honor
de que escriba para ti? ¿Quién eres o qué has hecho para que lo hiciera? Como
me lo has preguntado en otras ocasiones.
La verdad es que no has hecho lo suficiente,
pero tampoco te he pedido de más. En realidad con lo poco que haces hacia mí es
lo necesario para que no pueda dormir y tenga que escribir una carta para ti,
porque mi cabeza está muy alterada pensándote.
Crucé
la mirada varias veces a tu dirección cuando recién coincidían nuestros
caminos, pero creo que nunca cruzaron lo suficiente, porque no notaba tu
existencia, tal vez tú si notabas la mía y por eso tu forma de acercarte.
Con
el paso del tiempo te hiciste notar poco a poco en mi campo de visibilidad.
Primero fueron algunas miradas que me mandabas, después varios “hola” al aire
donde sólo el viento y esas palabras nos
unían. Posteriormente te acercaste a mí y me abrazaste, lo hacías continuamente
y yo te empecé a sentir, sentí el calor, no sólo de tu cuerpo, sino también de
tu corazón. Tal vez lo he interpretado de otra manera, tal vez no, pero en este
momento ya no puedo quedarme con ese “tal vez”, con esa incertidumbre, con ese
no saber.
Muchas
personas me han dicho que ya es momento de preguntarte, de “agarrar al toro por
los cuernos” y confesar lo que siento por ti. Estoy decidida a hacerlo, sé que
el “No” lo tengo y el “Sí” es desconocido, pero me da tanto miedo, tanto…no sé.
Aunque lo haré, porque lo necesito; alguien de los dos debe de dar el paso y no
me importa que sea yo, no importa quién de los dos lo haga.
Lo
más seguro es que me ponga a temblar, en que no sepa qué decirte o cómo
hacerlo, si mirarte a los ojos o voltear para otro lado cuando te lo diga, te
lo revele. Me dicen que no pueden creer que me de pena siendo yo una persona
que entrevista a otros y hace cosas donde se debe de interactuar, pero la
verdad esto tiene que ver más con mi corazón que con mi pasión. No es que mi pasión no tenga que ver con mi
corazón, pero al menos no tengo que revelar algo comprometedor como esta
confesión.
Soy
pésima para estas cosas. ¿Qué se supone que te deba de decir?
“¿Oye
me gustas, pero no nada más me gustas como una atracción física, me gusta todo
lo que tenga que ver contigo…me gustan tus abrazos cálidos que sin ellos no
puedo estar en paz, inclusive podría decir que en el transcurso del día espero
ansiosa el momento en el que me cubran tus brazos musculosos y me hunda en ti.
Me gustan tus besos repetitivos. Me gusta cuando me das un beso en la frente,
cuando tus manos cubren mi cara y me obligas a mirarte fijamente a los ojos, me
gusta cuando llegas conmigo a hablar de nada y de todo, me gusta la forma en
cómo me miras. Me gusta tu risa, tus fachas, pero te he visto elegante y me gustas así también. Me gustan tus marcas
de guerra que, aunque aún no conozco todas, sé que existen. Me gusta cómo huele
tu sudadera. Me gusta cómo heles tú. Me gusta tu barba. Me gusta cómo me pides
abrazos, me gusta cómo me dices te quiero, me gusta hasta cómo me ignoras a
ratos. Me gusta cómo tomas mi cabello, cómo pronuncias mi nombre. Me gusta cómo
me dices de cariño en ocasiones. Me gusta cómo eres conmigo y a la vez lo
odio?”
No me mal interpretes, amo tu enorme corazón y
las sonrisas que siempre me sacas, pero no entiendo el camino que quieres tomar
o la señal que quieres que capte.
Si
me llegas a decir que no hay nada de especial, que simplemente soy una amiga
todo va a estar bien. Podré saber que todo ha sido error mío. No erré en ti
sino en cómo pensé que te dirigías e inclusive me correspondías.
Yo
puedo ser alguien muy entregada que promete no fallarte. Así de chiquita y compacta, puedo entregarte
mi 1.55 sólo para ti. Es más, no somos nada y te doy tu lugar. Algunos han
tratado de conquistarme o de robarme un beso, pero me niego, porque no creo
poder hacerlo y que no me vengas a la mente. Me tienes. Tal vez no donde
quieres, pero sí me tienes. Ahora todo dependerá de ti.
No
creas que quiero una relación seria en este momento, justo ahora, no…eso es con
el tiempo, sólo quiero saber y las dejar
las cosas en claro…
Saber
si me clavo contigo o ya mejor te dejo ir.